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Hongos y vides trabajando para reemplazar el telgopor

 


A veces pensamos en ambiente y nos vienen imágenes de un paisaje natural intacto, pero nos resuena lo que alguna vez aprendimos en la escuela que AMBIENTE es todo lo que nos rodea. Hoy nos vamos a sumergir en la construcción, con científicos arquitectos y diseñadores industriales.

La construcción liviana steel framing, “estructura de hierro” es un sistema de construcción en seco basado en una estructura de perfiles de acero galvanizado. Ambientalemente sustentable, ya que la mayoría de sus componentes son reciclables, y por su eficiencia energética centrada en su capacidad de aislar el calor, que no se escape en invierno y que no ingrese en verano. Así una vivienda en Steel Framing puede ahorrar hasta un 40% de energía destinada a la climatización, respecto de una casa de cemento y ladrillos. Este aislamiento térmico se complementa con el uso de materiales que eviten que el sonido se transmita entre habitaciones. La estructura de acero galvanizada se completa con el uso de paneles “en sándwich” compuestos de dos placas duras que encierran un núcleo de poliestireno expandido (conocido popularmente como Telgopor) que arman techos, paredes o pisos.

El poliestireno expandido se fabrica a partir de derivados del petróleo, no es biodegradable y tarda siglos en descomponerse. Esto genera el desafío de encontrar un material que lo reemplace sin perder su alta capacidad aislante, liviano y recuperable. Y en ese desafío, los científicos van por más. Investigan buscando materiales que sean reutilizables, un recurso abundante y sostenido en el tiempo que al finalizar su vida útil pueda regresar a la naturaleza e incorporarse en otro ciclo de la materia en la naturaleza. Y esto enmarca dentro de la ECONOMIA CIRCULAR, una forma de producir, consumir, satisfacer necesidades produciendo la menor cantidad de residuos y que los producidos sean compostables, reutilizables, reciclables. Este modelo de economía ayuda a mitigar el cambio climático, reduce la contaminación y evita el agotamiento de los recursos naturales.

Un grupo de investigadores del INHAE, Instituto de Ambiente, Habitat y Energía del CONICET investigan en Mendoza, el comportamiento de materiales aislantes térmicos y acústicos a partir de residuos de la industria del vino.

Incluyen un hongo en el proceso de biofabricación de este material, así integra los principios básicos de la economía circular, asegurando su biodegradación y retorno a la naturaleza. SE sustituyen derivados del petróleo, un recurso no renovable, por materiales que generan ciclos de producción sostenibles con baja demanda energética e impacto ambiental, y promoviendo una nueva conciencia material.

Los hongos son un grupo diverso de seres como los conocidos de sombrero, hogares de duendes, las “repisas” que salen en algunos troncos de arboles o la levadura en polvo con la que hacemos la pizza. Es común creer que “aparecen” en un momento, sin considerar que siempre estuvieron allí y sólo vemos aparecer una parte de ellos que se hace visible. El cuerpo de los hongos es una maraña de filamentos transparentes, casi invisibles a nuestro ojo humano, que están sobre materia orgánica: hojas, restos de comida, animales muertos, que son su alimento. Pueden colonizar plantas y animales vivos y convertirse en parásitos, descomponer la materia orgánica como los DESCOMPONEDORES  que aprendimos en la escuela, parte de la cadena alimentaria o formar relaciones mutuamente beneficiosas con las plantas como los hongos micorrícicos que se están estudiando cada vez más.

Estos filamentos se llaman HIFAS y el conjunto, la maraña de filamentos se le llama MICELIO. Los micelios tienen gran resistencia mecánica e impermeabilidad al agua, debido a la cobertura de cada una de sus células, que tienen moléculas aislantes y otras con propiedades facilitan la adhesión a superficies y la formación de biopelículas.

Para producir estos biomateriales, primero, se seleccionan y preparan las materias primas, en este caso podas de vid; que son trituradas y tratadas térmicamente para reducir los microorganismos que contiene. Luego, se agregan las cepas de hongos y se incuban en condiciones controladas de temperatura y humedad durante un período de tiempo que lleve al crecimiento y la colonización del micelio sobre ese sustrato. Finalmente, el material colonizado se desmolda y se deshidrata mediante secado para detener el crecimiento del hongo. Este biomaterial se moldea en paneles de diferentes espesores, que pueden ser utilizados como aislamientos térmicos en sistemas constructivos.

El biomaterial obtenido se probó de acuerdo a variables que dieron 12 escenarios de simulación. Estas variables fueron:

-. 2 Tipos de material aislante: Poliestireno expandido o Biomaterial basado en micelio

-.3 Espesores: 50, 70 0 90 milímetros

-. 2 zonas bioambientales: ciudad de Mendoza o Malargüe

En donde? En unas casitas de 81 m2 con una puerta y una ventana

Resultados:

a)       En el desempeño térmico

El poliestireno expandido (telgopor) mejora la resistencia térmica en un 24% comparado con el biomaterial de micelio de igual espesor.

El biomaterial de micelio no logra alcanzar los niveles requeridos en invierno con espesores de 50 mm, en zonas muy frías, pero aumenta su rendimiento a si su espesor es de 75 mm e iguala el rendimiento al poliestireno expandido de 50 mm.

En ambos materiales la reducción en demanda energética para calefacción y refrigeración es muy significativa en todos los escenarios, de un 27% dependiendo de las combinaciones, pero ambos se comportan igual.

El biomaterial obtenido de micelio puede reemplazar al poliestireno expandido si se incrementa su espesor a 75 mm, pero debe considerarse su alto peso (es diez veces más pesado).

En resumen, los resultados confirman que el biomaterial obtenido de micelio, tiene un desempeño térmico y de ahorro energético energético similar al poliestireno expandido, posicionándose como una alternativa sustentable y competitiva en construcciones en zonas frías de Argentina. A esta comprobación podemos sumar: su origen natural y renovable, que degrada un residuo agrícola abundante del cultivo de la vid, el biomaterial producido es totalmente biodegradable, facilitando su reinserción en el ciclo natural al final de su vida útil, la utilización de residuos orgánicos, como poda de vid, en la producción del micelio, promueve una economía circular y evitando su disposición en basurales o su quema, que generan emisiones contaminantes.

Estas ventajas ecológicas hacen del aislante de micelio una alternativa más sustentable, alineada con las necesidades actuales de reducir el impacto ambiental en la construcción y promover prácticas de producción más responsables.

La industria de la construcción en Argentina, como en muchos países, es responsable de una significativa huella de carbono y consumo energético. Desarrollar aislantes más sostenibles y eficientes puede reducir el impacto ambiental del sector, alineándose con metas internacionales de reducción de emisiones y promoción de prácticas sustentables.

La investigación en materiales biofabricados abre la posibilidad de posicionar a Argentina como un referente en tecnologías de construcción sustentable, generando innovación, inversión y empleo en sectores emergentes como la biotecnología, la bioeconomía y la construcción sostenible.

Escuchalo acá: https://open.spotify.com/episode/0adsvO1pzydvvMEywypA35?si=d1491c4810a04485


Alicia Córdoba

Naturalista, curiosa, caminante. Bióloga, docente e investigadora, egresada de la UNC. Comunicadora y divulgadora en ciencias. Gestion y Politica ambiental y Jardinera regenerativa.

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